Kasbah

Un bazar en mi mente…

(Cuentos…) Una Princesa en la Montaña Nublada Marzo 31, 2007

Archivado en: Cuentos, Y no tanto, nenes — llara @ 5:41 pm

Erase Una vez que se era…
Una Princesa que vivía en su castillo sin que nada le faltara… este “nada” eran sus libros: Una inmensa biblioteca con estanterías que recorrían la sala de pared a pared y de suelo a techo, donde anidaban las horas, día tras día, de la princesa.
Sentada en su silla de alto respaldo y asiento de terciopelo rojo-vino, frente a las enormes vidrieras, vivía su mente en las historias de papel.Uno de esos días, el Rey y padre de la princesa, decidió que había llegado para ella la hora en que las mujeres han de contraer nupcias y dar hijos al esposo y al reino, y de esa forma se lo hizo saber a su hija. Mas ésta rogó, suplicó, imploró un aplazmiento de la “sentencia”… más aún: se atrevió a sugerir que sólo ella debía escoger el nombre de su amado.
Mas el Rey, conociéndola como la conocía, denegó todos y cada uno de sus votos y, recomendándole conformidad, se dispuso a señalar pretendiente y fecha.
Desde ese día la princesa se refugió aún más en su mundo de ilusión, agotando desesperada, el castillo de fuegos de su biblioteca.

Pero, he aquí que estalló la guerra… el Mago de la Montaña Nublada llevaba años intentando hacerse con el reino, pero siempre el fracaso acompañaba sus propósitos. En esta ocasión se comentaba ue llegaba con un ejército temible, indestructible, demoníaco… y pronto llegaron a Palacio las lágrmas y la deseperación de cuantos en el confín del reino acudían a su Monarca, perdidas sus vidas, sus hogares…

El Rey, pues, marchó con su ejército al límite de territorio para detener a las huestes del Mago. Y dejó un pequeño retén en el castillo, al mando del Capitán de sus fuerzas, a fín de que guardaran a la población asentada en sus faldas y a la princesa y su Corte…

Pronto llegaron noticias de las cuantiosas bajas en el ejército real… entre ellas de quien había sido, por breve tiempo, el prometido elegido por el Rey para su hija… nada se sabía de la suerte del Rey.

Y la princea amaba a su padre incluso más que a sus libros, y apenas podía soportar la impotencia, la ausencia de noticias sobre su paradero, la inmovilidad forzosa. Hasta que una noche más negra que de ordinario, amparada en las sombras del castillo y burlando a los vigías, montó su corcel y voló como el viento hacia las luces de los incendios a lo lejos.

Muchos días viajó la Princesa en su reino… de noche acortaba camino, de día, oculta entre las ramas de un árbol, detrás de unos matorrales, cubierta de hojas… descansaba. Alimentándose de cuanto la tierra podía ofrecerle y calmando su sed con el agua de mil reguerillos que discurrían aquí y allá.
Cada uno de esos días era el éxodo de sus vasallos la tristeza que ensombrecía la preocupación por su padre… familias enteras, con todo lo que podían cargar sobre sí, tullidos, enfermos… arrastrándose unos a otros sobre el polvo del camino…mirando hacia atrás con el espanto pintado en sus rostros…

La princesa quiso saber a qué se enfrentaba y preguntó sobre la conformación de su Enemigo.

Un anciano al que solicitó las respuestas le proporcionó algunas de las que buscaba:

.- “El mago de la Montaña Nublada es el responsable de este infierno que véis, Alteza. Ha creado una raza de soldados invencibles, a los que no podemos destruir, pues arde en ellos una furia inhumana, un ardor que arrasa cuanto sus ojos miran. Se dice que esas criaturas han sido creadas del perverso corazón del Mago. De su corazón que no guarda, como todos nosotros, dentro de su pecho… sino en un lugar ignoto y oculto en que lo mantiene a salvo. Es todo cuanto sé”.
La princesa recordó haber leído esta historia entre las páginas de sus libros. Y algo más recordó… que las leyendas, los cuentos, las fantasías, los sueños…podían un día hacerse realidad… o pesadilla.

En el transcurso de los días, sin noticias de su padre, aún pudo la princesa recabar más respuestas sobre el Mago y su Ejército:
Contaban que esos demoníacos soldados eran marionetas de su escondido y malvado corazón… animadas tan sólo por su deseo y tan indestructibles por cuanto oculto estaba aquél.


Monstruos de los que apenas era posible escapar una vez rondaban, pues veían incluso en la oscuridad, incluso entre las piedras… parecían detectar el calor de todo ser vivo…
Y llegó el momento en que el viaje extenuó a la princesa y su montura… y déjaronse caer junto al lecho de un arroyo que discurría cercano a la entrada de un bosque oscuro.Como una ramita quebrada por el viento, se desplmó la princesa en la orilla, dejándose mecer por el sueño y el cansancio… Y soño… soñó…

“Que se sentía en su sueño morir de sed y que no otra cosa deseaba que beber de las aguas del arroyo. E inclinándose acercaba sus labios; y sus oídos captaban en el susurro del agua un lenguaje, unas palabras:

.- “Bebe, bebe de mis frías aguas… son las aguas de la Muerte que habrán de llevarte a la vida, devolverte a tu padre y mostrarte el Amor”

Y la princesa ´bebía del agua helada, y sentía inmediatamente que corría por sus venas, sus músculos sus huesos, todos, como un fatal veneno; y sentía frío, mucho frío… un frío doloroso, insoportable…
Pero en su sueño se veía levantar y caminar hacia el interior del bosque negro y adentrarse en un pequeño claro en el que un árbol retorcido, chamuscado, jorobado, vencido, inclinaba su desnuda copa a la tierra. Y caminaba, abriéndose paso, entre las bestias que montaban guardia alrededor del árbol, quienes no parecían percatarse de su presencia, salvo por los olfateos al aire que gruñían: como si adivinaran sin ver su presencia…
Y sin que ningno la detuviera, se vio acercarse al árbol y tender su brazo hacia el interior del nudoso hueco y palpar y tomar…

Un corazón… palpitante entre sus dedos, bombeando a unas venas inexistentes… negruzco, gangrenado, del color del veneno.

Y se vio en sus sueño presionando el órgano entre sus manos, con duda al principio, decidida después… mientras el corazón temblaba, como ni tuviera mente… como si la mente fuera de él lo supiera, lo percibiera… y mientras tremolaba, la princesa iba ejerciendo más y más presión, hasta que lo hizo estallar… y con él todas sus obras…
Y los monstruos que la rodeaban sin verla desaparecieron… sus cuerpos esparcidos como arena al viento. Y una terrible explosión se oyó desde la Montaña Nublada. Y un grito de desesperación, de terror, de furia, ahogaba los oídos y enloquecía la mente,mientras la Montaña excavaba un abisno en la tierra y en él se hundía para siempre…”

Y la princesa despertó temblando de su sueño. Y sintiendo una urgente sed, decidió hacer de sus manos una escudilla y acercar el agua a sus labios… y mientras se inclinaba, escuchó las palabras que el arroyo pronunciaba en su sueño:

.- “Bebe, bebe de mis frías aguas… son las aguas de la Muerte que habrán de llevarte a la vida, devolverte a tu padre y mostrarte el Amor”

La Princesa decidió arriesgar por el cumplimiento del suaño e hizo cuanto en él había visto. Y así todo transcurrió.

Y aún pensando que soñaba se encontró en pie… frente al retorcido árbol que albergara el corazón del Mago. A su lado el Capitán de la escolta Real, y ella entre sus brazos… recordaba haber sentido tanto, tanto frío… esa calidez estaba comenzando a vencer el hielo de sus miembros.

Y el Capitán le habló: que había salido tras ella en cuanto se apercibió de su huída… que había encontrado la Historia de la Montaña Nublada y su Mago entre los Libros de la princesa… y así sabía cómo combatirlo… cómo destruir a su Ejercito de fagocitadores de calor. Cómo destruir el poder del Mago.
Y la había encontrado, inmediatamente después de que todo hubiera pasado, no-viva, no-muerta… azul su piel como el agua del arroyo.

Y le explicó lo que en las leyendas de sus libros se narraba: que la vida, el calor, habian de huir de la piel, del propio corazón, para pasar inadvertidos ante los devoradores de energía, apenas un soplo-casi espectral- que con sus últimas fuerzas animara wl movimiento… sólo así alguien podía acercarse y destruir la fuente del Mal.

Al borde de la Muerte, pues, estaba la Princesa, cuando el Capitán la tomó entre sus brazos para devolver el calor a sus miembros… al borde de la intuición del Amor se halló la princesa en ese instante… mientras escuchaba el rumor lejano de cascos de caballos y de las trompetas reales que anunciaban… la llegada del Rey, el padre.

FIN

Junio

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    (El Club…) Dos no se aburren… si uno no quiere Marzo 31, 2007

    Archivado en: El Club, Tipos — llara @ 5:37 pm


    Al menos la pareja de Forges parece sintonizar el aburrimiento…

    La de veces que habré escuchado protestar a alguien: “¡es que me aburro con él-ella!”.

    Y, normalmente, quien hace el comentario no es, precisamente, la “alegría de la huerta”.

    Señoras, señores… si se aburren con su pareja ¡pónganse las pilas! (antes de ponérselas al “cónyugo”)… y discurran algo para pasar un rato entretenido a dos bandas;no es nada difícil… si lo intentan.

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    (El Club…) “Querida: ¿Donde has puesto… Marzo 31, 2007

    Archivado en: El Club, Tipos — llara @ 5:35 pm

    … mi máquina de afeitar?”

    ELLA: Hum… “déjame pensar…”
    ………………………………

    “¡Aaaah, siiiiií!: La debí dejarla dentro de la sartén, mientras hacía la tortilla de patatas para a cena… es que me picaba la barba y no pude esperar a rasurarme”


    EL: ¿eh?… ¿la barba… ¿la sartén?… ¡¡¿de qué hablas?!!?


    ELLA: Nada… que respondo con un chiste al tuyo… ¡¡¿se puede saber porqué “he puesto yo” en ninguna parte tu maquinilla de afeitar?!!. ¡¡Que yo no la uso!!”.

    ………………….

    Es la eterna historia, de todos los días: “Pepita: que dónde me has puesto ésto… que dónde has guardado lo otro…”

    Por eso, ante el despiste y la ausencia de responsabilidad de mucchos “cónyugos”, sus parejas se han convertido en clones del Padre Pilón: especialistas en encontrar objetos perdidos.

    Je…

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    (Sólo para WordPress) Leer Más… Marzo 30, 2007

    Archivado en: Explico — llara @ 4:01 am

    En la ventana de “Redactar” tenéis la opción “Código”. Pinchando ahí os salen una serie de pestañas, entre las que se encuentra una que dice “more”; si picáis en ella, os saldrá una línea que contiene un “more” (y que yo he cambiado por “más”). A partir de esa línea, todo lo que escribís quedará oculto, y en la pantalla de vuestra entrada se verá un “más” entre paréntesis que, al picar, nos extenderá todo el contenido de la entrada.

    Fácil, ¿a que sí? :)

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    (Cuentos…) De tratos con un diablejo Marzo 30, 2007

    Archivado en: Cuentos, Y no tanto, nenes — llara @ 3:34 am

    L

    os problemas vienen en “manada” (lo mismo que las alegrías: sólo que los períodos de éstas me resultan más bien de sequía). ¿O debiera decir “en estampida

    Quizás se deba a la obsesión, al empecinamiento-y la duda- en “tener” que resolver uno a uno o en conjunto los aspectos del caos en que veo mi vida; y a la terrorífica sospecha de ser gobernado por un dios dormido y ausente, cuando no absolutamente indiferente.

    El caso es que levanto los ojos del fuego que arde en el hogar y allí está: un ser diminuto, estrambótico; se acerca a mí con pasos de piernas cortas y, aparentemente, desde la Nada.

    El sobresalto es mayúsculo:

    Diablo.-

    ¿quién o “qué” eres tú?- consigo articular-

    .- Soy la Salvación- me responde el engendro, trepando a mis rodillas-

    .- ¿De qué hablas?- me asombro- ¿Quién te ha llamado? Y, por cierto: si la salvación que ofreces es tan pequeñita como tu apariencia, aviado está tu “salvado”.

    .- Como tú mismo apuntas, lo que ves es sólo apariencia: de forma que ahórranos la ironía- contesta molesto el ser- soy un diablo y vengo a ofrecerte un trato.

    (más…)

     

    (El Club…) Al amor por el estómago Marzo 30, 2007

    Archivado en: El Club, Tipos — llara @ 3:20 am

    Lo mismo sirve la cocina para escenificar “El Cartero siempre llama dos veces” que para ejercer las artes amatorias estomacales: en el amor y en la guerra… todo vale (o casi…). Así que… ellos y ellas, ¡pónganse a cocinar!

    Ingredientes: (para 4 personas)
    1 pollo en en trozos grandes
    50 g de almendras y avellanas tostadas
    1 cebolla
    100 g de jamón serrano
    100 g de aceitunas
    2 tomates maduros
    1 diente de ajo

    canela en polvo
    azafrán
    1 cucharadita de orégano
    1 hoja de laurel
    1 cucharada de harina
    aceite de oliva
    sal

    Pasos- Elaboración:
    Paso 1: En una sartén con el aceite muy caliente, dorar los trozos de pollo sazonados y colocar en una cazuela de fondo plano donde lo reservamos.
    Paso 2: Hervir agua, blanquear las aceitunas en ella y añadir a los trozos de pollo de la cazuela.
    Paso 3: En la sartén, freír en la grasa del pollo el jamón troceado en tiras pequeñas.
    Paso 4: Picar la cebolla muy finita y los tomates en cubitos, aparte.
    Paso 5: Añadir la cebolla a la sartén y, cuando esté dorada, añadir el tomate.
    Paso 6: Cuando reduzcan, verter la salsa en la cazuela del pollo y se acerca a la fuego.
    Paso 7: Añadir la cucharada de harina, removiendo bien y ubrir todo con agua.
    Paso 8: Añadir el laurel y el orégano y dejar cocer hasta que reduzca, unos 25 minutos.
    Paso 9: En un mortero, machacar el diente de ajo con el azafrán y la canela, las almendras y las avellanas hasta conseguir una pasta fina.
    Paso 10: Añadir a la pasta unas cucharadas de la salsa del pollo, disolverla bien y añadir al guiso de pollo 10 minutos antes de acabar la cocción,
    Variantes / Secretos / Trucos:
    Delicioso con berenjenas rebozadas.

    Receta

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    (El Club…) Bichos Marzo 30, 2007

    Archivado en: El Club, Tipos — llara @ 3:05 am

    Y, cuando hablo de “bichos”, me refiero a muchos bichos: situaciones, costumbres, terceros… en una relación de pareja hay muchas cisrcunstancias que meten la cuchara en la sopa.

    (más…)

     

    (Cuentos…) L’Ayalga Marzo 27, 2007

    Archivado en: Cuentos, nenes — llara @ 4:52 pm

    No siempre fue Olay una Ayalga:

    Nació mortal; y como mortal vivió hasta los diecinueve años.
    Su madre la había advertido de que corrían tiempos de cuélebres: el monte se hallaba infestado de ellos… como si allí hubieran establecido su Reino esas criaturas, llegadas de nadie sabía dónde.

    Y todas las mozas, como Olay, sabían que los cuélebres adoran la música:

    Como ningún humano-en su sano juicio- se acerca a esas monstruosas serpientes-dragón, pasan décadas añorando el sonido de un rabel.

    Olay adoraba la música, los prados,las riberas del río, el monte, las flores…

    Dotada del encanto y belleza de una Xana, bien podía ser fácil presa de los cuélebres, a juicio de su preocupada madre.

    Por eso, si bien la belleza y dulzura de su hija no eran cosa de “remedio”, sí lo era el mantenerla ignorante del manejo de cualquier instrumento musical…

    Y lo consiguió durante dieciocho años.

    Mas, el día del diecinueve cunpleaños de Olay, su amigo Pelayo la festejó con un concierto de rabel.

    Y tanto le gustó su música a Olay, que le rogó a su amigo le regalara aquél instrumento capaz de hacer magia con sólo tres cuerdas.

    Pelayo, que había construído por sí mismo el rabel, se sintió feliz de poder cumplir el deseo de Olay… y le entregó el rabel.

    La moza, temerosa de la reacción de su madre, si se presentaba en casa con el rabel, decidió esconderlo tras unas peñas de la ladera del monte.

    A salvo ya de las recriminaciones maternas, Olay acudía cada día, sola, a buscar su preciado rabel… y practicaba cada día, hasta llegar a arrancarle las notas más dulces que rabel alguno pudiera contener en su caja de cerezo.

    Pulsaba un día las cuerdas, dando vida a las notas, creando historias , ensoñando sus imágenes, cuando…

    Unas zarpas llenas de escamas la alzaron en vilo y la alejaron de la falda del monte.

    Olaya despertó de su desmayo entre las ruinas de un palacio… habitado por cuélebres:

    Inmediatamente supo lo que de ella se esperaba… que tocara su rabel, sin pausa ni descanso, para deleite de los monstruos.

    También supo entonces que no podía negarse, pues sobre ella, por obra de las zarpas del cuélebre, había caído un hechizo: ahora era una Ayalga.

    La vida de Olay transcurrió, a partir de entonces, entre notas de rabel, cada vez más tristes y melancólicas. Y el gesto de su rostro se transformó en una tristeza y amargura infinitas… privada de la compañía de ser humano alguno, prisionera entre muros rezumantes de humedad y siempre a punto de desplomarse sobre ella…

    Olaya abandonaba su mortalidad para convertirse en otra cosa… no-mujer, no-humana; tampoco ser mágico…

    Pero descubrió que, con el hechizo, algunos dones le habían sido otorgados: a fuerza de imposibilidad de comunicarse siquiera con los cuélebres, Olay contaba sus tristezas a las plantas y flores que crecían entre el musgo de las piedras del palacio… y las plantes llegaron a entenderla… y a responderle.

    De su comunión con las plantas, le nació a Olay un ceñidor de flores en torno a su cintura… y una corona de violetas se aureoló en su frente.

    Pasaron los días, los meses… sin más compañía que su rabel, sus amigas plantas… y la invisible presencia de los cuélebres, siempre urgiendo-sin gestos, sin palabras- música ¡más música!.

    Y llegó la primera nueche de San Xuan desde su secuestro.

    Olay escuchó un silencio inusitado en el palacio, en sus alrededores… y preguntó a las plantas la razón:

    .- “Los cuélebres duermen. Siempre les pasa esta noche del año”. “¡Ahora es tu oortunidad para escapar”

    .- Pero… ¿dónde iría?… ni siquiera sé en qué lugar me hallo… nunca había visto este palacio… ¡no sabré regresar a mi casa!”-lloraba Olay-

    .- “¡Confía!¡confía!-susurraban las plantas-

    Y Olay decidió hacerles caso:

    De puntillas, por no despertar a los cuélebres, salió por vez primera a la noche estrellada, a la luna llena.

    Y con su rabel, firmemente apretado bajo un brazo, Olay corrió, corrió… lo más rápido que pudo, para alejarse lo más que sabía del palacio, de los cuélebres.

    Pero algo en ella estaba ocurriendo: se sentía cada vez más ligera y, al tiempo, llena de brasas.

    Y era cierto: se hacía pequeña, pequeña, luminiscente, incandescente… una brizna de fuego, una chispa fatua…

    Perdida, asustada de la nueva transformación, Olay vagó entre los árboles: posada en sus hojas, picando el aire hasta el suelo, buceando en los maizales… desesperada por hallar un camino, una razón, una escapada.

    Alguien, camino de la hoguera de San Xuan, vio ese diminuto fuego fatuo … despegar, aterrizar, levantar el vuelo, posarse de nuevo… tan errático que se le imaginó un potencial peligro para la cosecha, para las casas cercanas:

    Diego se armó con una estaca de madera y atacó a la chispa, para neutralizarla antes de que prendiera algo.

    Y sucedió algo muy extraño: acertó a la pequeña brasa y… en lugar de apagarla, cayeron sobre él un montón de cenizas…

    Mientras, extrañado, se sacudía Diego las cenizas, éstas se separaban de él y se arremolinaban… como queriendo formar un dibujo.

    Y cuando termnó de formarse, Diego comprobó que habían creado una hermosa doncella con un rabel bajo uno de sus brazos…

    Diego pensó de inmediato que había topado con una xana-nada de extrañar en una noche mágica como la de San Xuan-

    pero, antes de que pudiera preguntar a la desconocida, ésta le ofreció, en silencio, uno de los extremos de su ceñidor de flores…

    Aún consciente Diego de que podía tratarse de una trampa, y terminar su historia en el fondo del río… decidió arriesgarse: tanta era la tristeza que manaba del rostro de la doncella.

    Tirando del otro extramo del ceñidor, Olaya condujo a Diego hasta el Palacio de los Cuélebres. Allí, viéndoles aún dormidos, Diego armó un gran estruendo paa que despertaran y huyeran de su presencia, para siempre… liberando así a la Ayalga.

    Fue así como Olay recuperó su naturaleza mortal y… volvió a casa, de la mano de Diego.

    Y no sé si se enamoraron, ni si se casaron. Ni siquiera si en el palacio de los cuélebres habia algo de esos fabulosos tesoros que las leyendas prometen a los salvadores de las Ayalgas.

    Sólo sé que a Olaya le llevó bastante tiempo borrar de su cara la expresión de tristeza que le nació mientras vivía con los cuélebres.

    Y Diego la ayudaba mucho, mucho…

    Fin

    Junio

     

    Cuentos e Historias: “La Pluma” Marzo 27, 2007

    Archivado en: Cuentos, nenes — llara @ 4:47 pm

    Los pájaros migraban, como cada año, a sitios cálidos en los que el invierno no existe.

    Una de esas aves (quizás por un giro brusco con viento en contra… igual porque así lo dictaba la fase de muda) perdió una pluma en pleno vuelo.

    La pluma, aunque parezca mentira para algo tan ligero, caía a una velocidad vertiginosa: deprisa, deprisa, girando en el aire, azotada por las corrientes, casi arrancada de su cañón…

    Aún poseída por el vértigo de la caída, la Pluna pensaba:

    .- “Si no me destroza el viento, me romperá el choque contra el suelo. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que me he desprendido y caigo?”

    Antes de terminar de formular este pensamiento, la Pluma se vio en el suelo: no habia sido un aterrizaje tan perfecto como si acompañase aún al ave, su propietaria… pero tampoco fue tan traumático como temía.

    Cuando abrió los ojos (porque las plumas tienen ojos… y si no no lo crees, mira las de un pavo real) se dio cuenta la Pluma de qe el cielo quedaba muy lejos, muy arriba, fuera de su alcance.

    Miró entonces a su alrededor, para darse cuenta de que estaba en un prado verde… completamente enfangado.

    Llovía, y la Pluma tenía frío… completamente empapada, sola y desprovista del abrigo de sus compañeras de ave.

      .- “¿Porqué tengo tan mala suerte?”-se lamentaba la Pluma- “¡al menos podía haber caído en una tierra soleada, como esa a la quenos dirigíamos cuando caí!”.

    “Aquí me pudriré, a buen seguro… en absoluta soledad, sin que nadie me eche de menos, sin compañía siquiera del sol… ¡qué desgraciada soy!”.

    Y, ciertamente, pasaron muchos, muchos días, de absoluto abandono para la Pluma: a veces merodeaba por allí algún pequeño roedor, que se limitaba a olisquearla y, al comprobar que no era “comida”, se marchaba sin más.

    Otras veces, pasaban animales más grandes, y a la Pluma le daban miedo sus cascos, capaces de triturarla de un solo pisotón…

    Al menos, el sol saió para ella, y le permitió secarse, sentir su tibieza y alegrarse de seguir entera… mientras, poco a poco, con el paso de los días, la Pluma abandonaba la esperanza de que algún pájaro la recogiera… cuando menos para hacer más confortable un nido.

    Un día, la Pluma escuchó una algarabía que nada tenía que ver con lo que hasta entonces había conocido…

    Niños… eran niños: lo supo en cuanto las voces se acercaron a ella lo suficiente como pare reconocer en ellas esos cuerpos que había visto tantas veces desde el aire.

    .- “¡Mira! ¡Una pluma!-gritó a un compañero uno de los niños-

    .- “¡Déjame verla!”-gritó el otro- “Bah… es una pluma vulgar y corriente que no vale para nada. ¡Vamos a pelarla!”

    Y la Pluma se dio cuenta de que allí terminaba su historia, al verse zarandeada entre dedos bruscos que tiraban y tiraban de ella, para desprenderla.

    .- “¡Si no queréis esa pluma, dádmela a mí!”- escuchó decir a otro niño-

    .- “¿Para qué la quieres?. ¡Si es una cosa inútil!-respondió el que la rompía-

    .- “Ya veré… de momento, te la cambio por este grillo que acabo de encontrar”

    .- “Eres tonto, tío… sales perdiendo con el cambio: Trae el grillo y toma la birria ésta de pluma”

    Mientras el nuevo propietario de la pluma la examinaba, le iba contando en voz muy bajita, para que los otros niños no se enterasen, de sus planes:

    .- “Mi abuelo tiene un bote de cristal, lleno de tinta… y me ha enseñado a tallar las plumas, para poder escribir con ellas. ¡Cuántos cuentos escribiremos tú y yo!.

    Y si te estropeas el cañón al rasgar el papel, te llevaré en mi sombrero de pirata, como adorno.

    Y si mi sombrero se rompe, te soplaré y haremos que vulevas a volar… y, mucho tiempo después, te dejaré en el nido del árbol que hay frente a la ventana de mi cuarto, para que les des calor a los polluelos… “

    La Pluma se dio cuenta de que su vida iba a ser muy, muy larga y buena. Y pensó que, después de todo, había tenido mucha suerte al desprenderse en pleno vuelo.

    FIN

    (Junio)

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    (El Club…) Esas pequeñas cosas… Marzo 27, 2007

    Archivado en: El Club, Tipos — llara @ 4:42 pm

    .- La casa patas arriba por “culpa” de una tostada.

    .- El espejo pingando gotitas, por “culpa” del cepillo de dientes eléctrico.

    .-Eel water… sin comentarios…

    .-La mascarilla de pepino, asustando al personal.

    .-Que si a ella le da pavor el fútbol; que si él ni se entera de que ha ido a la peluquería…

    Esas pequeñas-o grandes- cosas…

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